La hernia inguinal pediátrica es la protrusión de tejido abdominal a través del canal inguinal. Es más frecuente en varones y en prematuros, y se presenta como un bulto en la ingle que aparece con el llanto, el esfuerzo o al ponerse de pie.
¿Cómo identificarla?
Los padres suelen notar un abultamiento en la zona inguinal de su hijo que aparece y desaparece. Algunos signos importantes son:
- Bulto en la ingle que aumenta con el llanto o el esfuerzo
- Irritabilidad inexplicable en bebés
- Dolor en niños más grandes, especialmente al hacer actividad física
- En varones, el bulto puede extenderse hacia el escroto
¿Cuándo operar?
Una vez diagnosticada, la hernia inguinal pediátrica siempre requiere cirugía. A diferencia de la hernia umbilical, no cierra espontáneamente. La cirugía se programa de forma electiva lo antes posible para evitar complicaciones como la encarcelación (cuando el tejido queda atrapado y no puede regresar).
¿Cómo es la cirugía?
El procedimiento dura aproximadamente 30-45 minutos, es ambulatorio en la mayoría de los casos y la recuperación es rápida. Los niños suelen retomar sus actividades normales en 1-2 semanas.
¿Cuándo es urgente?
Si el bulto no desaparece, está duro, el niño vomita o tiene dolor intenso, acuda inmediatamente a urgencias. Esto puede indicar una hernia encarcelada que requiere cirugía de emergencia.
Si nota alguno de estos signos en su hijo, no dude en consultar. La evaluación temprana es clave para un tratamiento exitoso.
¿Tiene dudas sobre la salud de su hijo?
No espere. Consulte con un especialista en cirugía pediátrica.
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